martes, 7 de octubre de 2008

CLÍMAX



Como un pedacito de noche,
bajan y cubren tu espalda,
son tus cabellos, negro azabache,
donde comienzan mis ansias.

Son como dos esmeraldas
que un ángel puso en tu cara,
son esos, tus ojos tan verdes,
y su profunda mirada.

Son un oasis tus labios
que cuando, los beso, me calman,
es como un panal esa boca,
que tanta miel me regala.

Son tus cerros, dos lunas,
donde mi boca y mis manos,
prodigan caricias que excitan,
hasta encender una llama.

Recorro después tu llanura,
con todo mi ser encendido,
y por fin llego a ese prado,
que tantas pasiones desata.

Así, yo recorro tu cuerpo,
despacio, sin prisa y sin pausa,
así, juntos, llegamos al clímax,
que nuestros placeres derraman.

Y, nos quedamos despiertos,
con los sentidos en llamas,
con tanta pasión en los cuerpos,
con tanto amor en las almas.



Guillermo Magliarelli