martes, 7 de octubre de 2008

VAGABUNDO DE LOS SUEÑOS IV PARTE




Una noche de esas noches
en que el cielo está apagado,
el Vagabundo presentía
que algo malo había pasado.

Era tarde y..., su amada,
aún no estaba a su lado;
fue a buscarla a la taberna,
¡no se había equivocado!!.

Vio a lo lejos su silueta,
junto a otro en un abrazo,
comprendió que era mentira
el amor que le juraron.

Dejó que se marcharan,
que más daba otro fracaso,
ilusiones ,sueños rotos...,
¡corazón acostumbrado!.

Entró luego a la taberna,
la guitarra, entre sus manos,
-"¡no se apenen!, les prometo,
no me van a ver llorando"-.

Y con notas doloridas,
como ese cielo apagado,
de sus labios temblorosos,
esta canción escucharon:

Vagabundo soy, lo saben,
de los sueños e ilusiones,
constructor de mil quimeras,
corazón en cien jirones.

Seguiré por mi camino
buscaré a quien me colme,
no se cuando he de hallarla,
no se como ni se donde.

El amor nunca te avisa,
es de los que no se esconden,
llega en forma sorpresiva,
y se va también de golpe.

Jugador empedernido
siempre gana la partida;
es errante y esquizoide,
crea y rompe fantasías.

Búsquenme ligado al viento
o enredado en ilusiones,
me oirán en los sonidos
misteriosos de la noche.

Me voy, mas aseguro,
me verán por todos lados,
si el amor es vagabundo,
¡seguiré vagabundeando!


Guillermo Magliarelli